La redención de Minamino

Juan José Lahuerta

Juan José Lahuerta

Redacción deportes, 4 dic (EFE).- Takumi Minamino fue el jugador de moda de Japón. Un extremo zurdo dinámico y explosivo elevado a los altares desde una de la canteras de Europa, la del Salzburgo, que a mitad del curso 2019/20 le traspasó al Liverpool. No explotó a las órdenes de Klopp, fue cedido al Southampton y después vendido al Mónaco. El Mundial de Qatar iba a ser su redención, pero, de momento, ha pasado casi desapercibido.

En muchas ocasiones, la Copa del Mundo sirve para impulsar carreras en decadencia. Jugadores de capa caída buscan demostrar que aún tienen mucho que decir sobre el césped. Pero esos intentos, a veces no tienen un buen final. El mejor ejemplo en Catar es el del belga Eden Hazard, suplente en el Real Madrid y también muy lejos de su mejor versión en el Mundial. Eliminada Bélgica, su oportunidad, pasó de largo.

Como Hazard, Minamino, aún más joven (27 años por los 31 del belga), esperaba con ansiedad la llegada del Mundial. Necesitaba dar un puñetazo encima de la mesa para demostrar que lucir el '10' de Japón no era fruto de una casualidad. Sin embargo, de momento, el jugador del Mónaco sigue el mismo camino que Hazard, aunque, frente a Croacia, en octavos de final, podría tener la última oportunidad para reivindicarse.

Hasta ahora, el paso de Minamino por el Mundial ha sido casi testimonial. Suplente en los tres partidos de la fase de grupos, apenas ha gozado de 25 minutos (16 ante Alemania y 9 frente a Costa Rica). Contra España, en el decisivo 2-1 que clasificó a su selección para los octavos de final, vio todo el encuentro desde el banquillo. Su entrenador, Hajime Moriyasu, prefirió utilizar en su puesto a nombres como Daichi Kamada, Take Kubo o Yuki Soma.

Para Minamino no hubo ningún hueco en el once. De momento, está inédito en las alineaciones, pero podría ser clave para desatascar un partido. Ya lo demostró en la remontada contra Alemania cuando sustituyó a Hiroki Sakai para revolucionar un duelo que su selección ganó 1-2 y que remontó gracias a la salida del extremo del Mónaco.

83 GOLES EN EUROPA, MÁXIMO GOLEADOR DE LA PLANTILLA DE JAPÓN

Y es que, las estadísticas que luce a lo largo de su carrera demuestran que puede ser un hombre decisivo. En el Salzsburgo firmó la cifra de 63 tantos en cinco temporadas y media; en el Liverpool, acumuló 14 en menos de tres cursos; marcó otros dos en el Southampton y en la presente campaña sólo ha celebrado uno en el Mónaco.

En total, Minamino ha marcado 82 goles en todos los partidos oficiales que ha disputado en Europa. Además, ha dado 20 asistencias y es el jugador que más goles ha celebrado de toda la plantilla de Japón: suma 17 tantos en sus 46 encuentros, por los 12 del experimentado Maya Yoshida, segundo máximo anotador del conjunto nipón con 119 internacionalidades.

Aunque Klopp no le dio la continuidad necesaria para triunfar en la Premier League, sí que era consciente del valor de su jugador: "Cuando se necesita de él o cuando él te da esa oportunidad, demuestra que es un jugador de clase Mundial". Desde Doha, Minamino, sin querer, y tiempo después de aquellas declaraciones, respondió al que un día fue su entrenador: "Hubo momentos en los que pensé qué hubiera pasado si hubiera jugado con más asiduidad en el Liverpool. Yo, por lo menos, me esforcé para conseguirlo",

De momento, en Catar, Yoshida le ha dado pocas de esas oportunidades. Y Minamino, que esperaba algo más después de prepararse mentalmente durante todo el ciclo mundialista, seguro que está decepcionado. "Durante los últimos cuatro años, siempre he estado pensando en cómo puedo contribuir más al equipo. Mantener mi puesto en el equipo durante ese tiempo no es poca cosa. Espero poder hacer historia en este Mundial", dijo antes del inicio del torneo.

Su deseo no se ha cumplido. Por ahora, no ha hecho historia. Salvo unos minutos interesantes frente a Alemania, su participación en el Mundial es testimonial y su carrera anda de capa caída. Pasó de ser el jugador de moda de Japón en el equipo de moda de Europa, el Liverpool, a terminar en el Mónaco, donde su valoración ha bajado de los 15 millones de euros a los prácticamente 10 desde este verano.

Pero Minamino tiene una última oportunidad. El choque ante Croacia le puede dar el impulso que tanto necesita para relanzar su carrera. Aunque sea durante unos minutos, puede revolucionar un partido. Y eso, en unos octavos de final de una Copa del Mundo, puede ser oro. Todo o nada. La posible redención de Minamino, en sólo 90 minutos. EFE

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